Articles

¿Por qué se rajan los tomates y qué se puede hacer?

En Pensilvania, algunos productores están viendo más tomates con rajaduras radiales y concéntricas en sus campos de cultivo.
Updated:
May 19, 2026

En nuestros experimentos de campo, donde investigamos variedades, rendimiento y calidad, también hemos observado un alto nivel de rajado de frutos. Por ejemplo, en una investigación reciente en la que evaluamos cultivares de tomate tolerantes al tizón tardío bajo manejo orgánico, tanto de tipo determinado, como indeterminado, observamos una cantidad considerable de fruto descartado, principalmente debido al rajado. De hecho, en nuestros ensayos hubo más frutos no comercializables que comercializables. En el primer año de estudio, por número total de frutos, el 56% se clasificó como descarte; por peso total, el 57% de la producción se descartó. En el segundo año, el 53% de los frutos se clasificó como descartes por número y el 51% por peso.

Los síntomas de rajado radial y concéntrico suelen aparecer en la zona del pedúnculo en la parte donde el tomate se une al tallo del racimo. En el caso del rajado radial, la piel se abre y se forman grietas profundas que se extienden hacia afuera desde la cicatriz del pedúnculo.

Tomates con rajado radial. Créditos de la fotografía: Tom Butzler
Tomates con rajado radial. Créditos de la fotografía: Tom Butzler

En el caso del rajado concéntrico, los frutos presentan grietas grandes y circulares en torno a la zona del pedúnculo.

Una posible razón por la que estamos viendo más rajado es el cambio en las condiciones ambientales durante la temporada de producción. Cada vez es más común tener periodos largos de sequía al inicio y hacia la mitad de la temporada, seguidos por lluvias intensas hacia el final, coincidiendo con la temporada de cosecha.

El rajado de la piel del tomate está muy relacionado con la manera en que el agua entra al fruto (Peet, 1992; Peet & Willits, 1995). A medida que el tomate crece, la parte interna del fruto se expande. Si esa expansión ocurre muy rápido, la piel no siempre tiene la elasticidad suficiente para estirarse al mismo ritmo. Entonces, el fruto se puede rajar. Este estrés interno suele ser mayor cerca del pedúnculo, por eso las rajaduras son más comunes en esa área. Además, cuando el tomate madura, la piel se debilita de forma natural. Por eso, el fruto se vuelve más propenso a rajarse cuando aumenta la presión del agua dentro del tomate (Jiang et al., 2019).

Muchos productores observan más rajaduras cuando la humedad del suelo cambia rápidamente de seco a húmedo. Por lo general, estas condiciones se dan después de lluvias fuertes o riegos abundantes que ocurren después de periodos secos. En estas situaciones, el fruto puede absorber agua rápidamente. Ese aumento de agua eleva la presión interna y aumenta el riesgo de rajado.

El agua también puede entrar directamente al fruto durante las lluvias o cuando se usa riego por aspersión. Cuando los tomates están madurando, pueden tener pequeñas aberturas naturales o tejido acorchado alrededor de la cicatriz del pedúnculo. Por esas áreas, el agua puede entrar directamente al fruto. Esta entrada directa de agua aumenta aún más la presión interna y puede contribuir al rajado.

La temperatura también desempeña un papel importante en el rajado (Peet, 1992; Suzuki et al., 2007). En días calurosos y soleados, los frutos se calientan y la presión interna aumenta, mientras que la piel se vuelve menos elástica. Este conjunto de condiciones hace que los frutos maduros sean más susceptibles al rajado. Los frutos expuestos directamente al sol también son especialmente propensos a rajarse. Mantener una buena cobertura foliar puede ayudar a amortiguar los cambios bruscos de temperatura y a mantener una temperatura más moderada en el fruto, lo que puede reducir el riesgo de rajado.

Prácticas de manejo que pueden ayudar a minimizar el rajado del fruto

El rajado del fruto es un fenómeno natural en la producción de tomate, especialmente a medida que los frutos maduran. Las siguientes prácticas de manejo se basan en estrategias exitosas que muchos productores están empezando a utilizar y que pueden ayudar a reducir el riesgo de rajado.

  1. Manejo del riego
    Procure mantener la humedad del suelo lo más constante posible durante toda la temporada, especialmente durante los periodos secos. El riego por goteo es una buena opción porque aplica el agua de manera más uniforme y ayuda a evitar cambios bruscos entre suelo seco y suelo húmedo. Los acolchados, ya sean orgánicos o de plástico, también ayudan a conservar la humedad del suelo, ya que reducen la evaporación y retrasan el secado rápido del suelo entre lluvias o riegos.
  2. Cobertura foliar de la planta y la luz
    Una buena cobertura foliar ayuda a proteger los frutos. Los frutos sombreados están menos expuestos a la radiación solar directa y suelen experimentar fluctuaciones de temperatura menores. Mantener una cobertura foliar saludable, evitando podas excesivas y gestionando adecuadamente las enfermedades foliares, ayuda a moderar la temperatura del fruto. En esta línea, si el rajado ha sido un problema en años anteriores, el uso de malla de sombra puede ser una herramienta adicional para reducir las fluctuaciones de temperatura alrededor del fruto.
  3. Cosecha
    El momento de cosecha puede influir en el riesgo de rajado. Si el mercado lo permite, puede ser útil cosechar los frutos cuando están entre el estado pintón y rosado, en lugar de esperar a que maduren completamente en la planta. Esto puede reducir el rajado al final del desarrollo del fruto. El rajado es más común cuando los frutos empiezan a cambiar de color, porque en ese momento aumenta la presión interna y disminuye la flexibilidad y resistencia a los cambios de la piel.
  4. Selección de cultivares
    La genética de la planta también influye en el rajado del tomate. Algunos cultivares son más susceptibles que otros. Elegir cultivares con tolerancia o resistencia al rajado puede ayudar a reducir pérdidas. En nuestra investigación, los rendimientos comercializables fueron mayores que los no comercializables en 'Stellar', un tipo determinado, y en 'Beef Maestro', un tipo indeterminado.
  5. Carga de frutos y decisiones de poda
    La cantidad de frutos en la planta influye en la velocidad de crecimiento de cada fruto. Cuando hay menos frutos, el agua y los nutrientes se distribuyen entre una menor cantidad de tomates. Esto puede hacer que los frutos crezcan más rápido. La poda, el despunte o la eliminación excesiva de brotes laterales pueden cambiar la carga de frutos y aumentar la exposición directa al sol, lo que incrementa el riesgo de rajado. Las decisiones de manejo que favorecen un crecimiento constante, en lugar de un aumento rápido del tamaño del fruto, pueden ayudar a reducir ese riesgo. Para lograrlo, es importante mantener una humedad constante en el suelo y una nutrición adecuada con calcio.

Una herramienta emergente que estamos evaluando

A partir de lo que se conoce sobre el rajado, estamos explorando una nueva estrategia de manejo que se centra en controlar los factores que favorecen el rajado.

 Este verano comenzaremos a evaluar estructuras temporales, de bajo costo, diseñadas para usarse en el campo como protección contra la lluvia. Estas estructuras tienen armazones sencillos cubiertos con plástico de grado invernadero o con malla sombra al 30%. La idea es instalarlas durante los periodos en los que el riesgo de rajado es alto.

Se espera que las cubiertas plásticas ayuden a reducir los cambios bruscos en la humedad del suelo causados por la lluvia. También podrían disminuir la cantidad de agua que entra directamente a los frutos en maduración durante los eventos de lluvia. La malla sombra busca reducir la temperatura del fruto, disminuir la exposición directa al sol y suavizar el impacto de la lluvia sobre la superficie del tomate.

Esta estrategia no busca reemplazar las prácticas actuales. Más bien, busca complementarlas. Su objetivo es proteger los frutos de cambios bruscos en la disponibilidad de agua y en la temperatura, dos factores muy asociados con el rajado. En el video a continuación se muestra un prototipo inicial de esta estructura.

Video de una estructura temporal contra el agua de lluvia. Video: Tom Butzler.

Referencias

Jiang, F., Lopez, A., Jeon, S., de Freitas, S. T., Yu, Q., Wu, Z., Labavitch, J. M., Tian, S., Powell, A. L. T., & Mitcham, E. (2019). Disassembly of the fruit cell wall by the ripening‑associated polygalacturonase and expansion influences tomato cracking. Horticulture Research, 6, Article 17. 

Peet, M. M. (1992). Fruit cracking in tomato. HortTechnology, 2(2), 216–223. 

Peet, M. M., & Willits, D. H. (1995). Role of excess water in tomato fruit cracking. HortScience, 30(1), 65–68. 

Suzuki, T., Yanase, S., Enya, T., Shimazu, T., & Tanaka, I. (2007). Effects of total integrated solar radiation on radial fruit cracking in tomato cultivation under rain shelter in cool uplands. Horticultural Research (Japan), 6(3), 405–409.