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Manejo de abejas de miel a través de las estaciones

En Pensilvania, el estilo de vida de las colonias de abejas melíferas está estrechamente relacionado con las estaciones debido a la alta variabilidad en la disponibilidad de plantas, temperatura, y precipitación.
Updated:
December 18, 2023

Por lo tanto, las prácticas de apicultura modernas se deben ajustar de acuerdo al ciclo de vida estacional de la colonia, con el objetivo de aumentar la producción de miel, limitar el comportamiento de enjambre, y proporcinar óptimo manejo de parásitos que también siguen patrones estacionales.

Ciclo de vida de la colonia

Ciclo de vida de la colonia
Figura 2. Los patrones hexagonales en la figura representan celdas en los panales de la colonia. Las celdas grises están vacías, las celdas marrones representan alimentos almacenados (miel y/o polen) y las figuras elípticas blancas en las celdas representan los huevos. La cría de las larvas comienza en el invierno (1) y alcanza su punto máximo en la primavera (2). El aumento rápido de la población de obreras en la primavera ocasiona la formación de enjambres (3). Después del enjambre, las colonias reconstruyen sus poblaciones de obreras y buscan alimento para aumentar sus reservas durante el verano (4). La cría disminuye al final del verano (5) y cesa en el otoño (6) con la producción de la cohorte de abejas de invierno. En invierno, las abejas obreras forman un grupo termorregulador (círculo rojo dentro de la colmena) para controlar la disminución de la temperatura (7).

Referencia: Mehmet Ali Döke, Maryann Frazier, Christina M Grozinger; Overwintering in honey bees: biology and management, 2015. Diseño de Harland Patch y Nick Sloff, Penn State. HPG: Snodgrass, 1925. Vitellogenin: Heli Hvukainen, usado con autorización.

Finales del invierno

A finales del invierno y principios de la primavera (mediados de febrero en el noreste de Estados Unidos), las abejas reinas reanudan la postura de huevos y la colonia inicia la cría de las larvas aunque no hayan recursos florales disponibles fuera de la colonia. Las abejas nodrizas utilizan los recursos de miel y polen que se encontraban almacenados en la colmena durante el invierno para alimentarse a sí mismas y a las larvas en desarrollo. Si bien aún no se ha determinado el mecanismo exacto que señala a la reina que es tiempo de iniciar la producción de la cría, es probable que esta se inicie debido al aumento de la duración del día, las temperaturas más cálidas y la disponibilidad de flores que aparecen de forma temprana.

Inicio de la primavera

A medida que las temperaturas aumentan y empiezan a florecen las especies de primavera, las abejas comienzan a buscar néctar y polen. Por lo general, las abejas buscan alimento cuando las temperaturas exteriores superan los 61°F (16°C) y no llueve. Sin embargo, el comienzo de la primavera puede ser una época peligrosa para la colonia de abejas melíferas porque los requerimientos nutricionales de las crías son costosos energéticamente y las condiciones climáticas pueden ser volátiles. Algunas veces, a los días o semanas de temperaturas cálidas y flores abundantes les siguen días con temperaturas heladas y nieve, lo cual  disminuye o detiene los flujos de néctar. Una vez que comienza la cría, la colonia puede agotar rápidamente los recursos almacenados y correr el riesgo de morir de hambre. Por esta razón, los apicultores en climas templados deben monitorear sus colonias regularmente en esta época del año para asegurarse de que estas tengan los recursos nutricionales adecuados para alimentar a las crías y mantener la colonia caliente. Las enfermedades que afectan a las crías como la ascosferosis, loque europea y el virus Sacbrood (SBV) tienen mayor probabilidad de aparecer en la primavera, especialmente cuando los recursos florales son escasos o inconsistentes.

Para obtener más información sobre las enfermedades que afectan a las abejas puede consultar este libro bilingüe (inglés/español).

Muchas enfermedades en las larvas pueden tratarse al suplementar la alimentación de la colonia y generar un mejor acceso a los recursos florales a medida que la temperatura aumenta. Cuando las colonias tienen recursos limitados, las abejas pueden ser alimentadas con jarabe de azúcar y sustitutos de polen para sustentar a la colonia hasta que los flujos de néctar se estabilicen. En algunos casos los apicultores deben descartar colonias que son demasiado débiles para sobrevivir a una enfermedad, lo que puede ser preferible a seguir invirtiendo en su alimentación o ayudar a la proliferación de los patógenos en otras colonies.

A medida que las temperaturas bajo cero se vuelven menos frecuentes, más plantas florecen y las abejas comienzan a buscar alimento con mayor frecuencia. Los numerosos árboles que florecen en primavera proporcionan cantidades sustanciales de néctar y polen, lo que impulsa un rápido aumento en la cría de las larvas y la población dentro de la colonia. Cuando el tamaño de la colonia crece muy rápido, es común ver un comportamiento de enjambre (ver abajo) al final de la primavera.

Cuando los apicultores tienen altas pérdidas de colonias en el invierno y las quieren remplazar, el establecimiento de nuevas colonias generalmente se realiza en la primavera. Muchos apicultores compran paquetes que contienen cajas con aproximadamente 10.000 obreras y una reina. Al abrir el paquete las abejas se vierten en una colmena vacía y se les alimenta abundantemente hasta que se establezcan, justo a tiempo para aprovechar los flujos de néctar que ocurren durante mayo y junio en las áreas del noreste de Estados Unidos (e.g., Pensilvania). Los apicultores deben ser diligentes en la alimentación de estas abejas en paquetes, ya que en este punto la colonia carece de miel, polen y panales para crecer y expandirse. Una de las ventajas de los paquetes es que tienen una menor incidencia de enfermedades y parásitos porque llegan sin crías ni panales. Por otro lado, una desventaja es que a menudo se producen en masa, y esto puede llevar a una reducción de la calidad de las reinas, lo que reduce la vitalidad de la colonia.

Por lo tanto, muchos apicultores buscan alternativas a la instalación de paquetes como por ejemplo la compra de núcleos, o colonias “núcleo”. Los núcleos consisten de cuatro o cinco marcos estándar de panales completos con abejas, crías, polen, miel y una reina. No necesitan ser alimentados tan agresivamente como las abejas en paquete, porque tienen reservas de polen y miel y no necesitan producir tanta cera para crear el panal. Sin embargo, debido a que el panal es más viejo, puede contener pesticidas, parásitos y/o enfermedades. Los apicultores pueden comprar núcleos de colonias en el sur del país a principios de la primavera pero es recomendable conseguirlos localmente más adelante en la estación para poder tener acceso a abejas con genética adaptada a las condiciones ambientales locales.

Otra forma de obtener una nueva colonia es capturando un enjambre localmente. Los enjambres son muy dóciles y si están a su alcance, el apicultor puede sacudirlos y meterlos en una caja de cartón, llevarlos a su propiedad e instalarlos en una colmena. Si el enjambre no está instalado en una colmena con panales y recursos de polen/miel, es una buena idea proporcionarles jarabe suplementario. Si bien los enjambres son gratuitos, generalmente solo están disponibles hacia el final de la primavera.

Finales de la primavera-principios del verano

A finales de la primavera, los recursos florales han estado disponibles durante varias semanas y siguen siendo abundantes. La colonia ha estado criando activamente nuevas abejas durante este tiempo. Se necesitan tres semanas para que las obreras adultas se desarrollen a partir de huevos y otras tres semanas para que esas obreras se conviertan en forrajeadoras. A finales de la primavera, la población de la colonia  aumenta sustancialmente, incluyendo el número de forrajeadoras que aportan aún más recursos a las colonias.

El aumento de población en la colonia desencadena la cría de nuevas reinas y zánganos (machos). La cría de nuevas reinas se inicia cuando los niveles de feromona de la reina se reducen en la colmena. En una colonia muy grande hay menos propagación de feromona de la reina en el área de cría de las larvas. Las abejas nodrizas normalmente crían nuevas reinas en los bordes de los marcos, donde los niveles de feromonas de la reina son más bajos. A menudo, las abejas nodrizas crían una gran cantidad de celdas de reina, y esta es la primera señal visual para el apicultor de que la formación de un enjambre es inminente.

Los enjambres son problemáticos para los apicultores porque el tamaño de la colonia se reduce drásticamente (a la mitad o más). Además, la antigua reina se va con el enjambre, dejando a la colonia restante temporalmente sin reina mientras se establece una nueva. La nueva reina debe completar su desarrollo, emerger como adulta, madurar, aparearse y comenzar a poner huevos. Esto genera una interrupción en la producción de crías que puede durar varias semanas, lo que reduce aún más la población y la productividad de la colonia. Los enjambres también pueden ser alarmantes para los vecinos, quienes pueden preocuparse cuando aparecen en su patio trasero.

Enjambre de abejas melíferas en un árbol.
Figura 3. Enjambre de abejas melíferas en un árbol. Foto: Robyn Underwood

Adicionalmente, los apicultores deben revisar sus colonias regularmente durante esta época para asegurarse de que las cámaras de cría y alzas de miel no estén llenas y que no se haya iniciado la cría de reinas. Ya que sólo se necesitan aproximadamente 16 días desde el huevo hasta la reina adulta, los apicultores generalmente revisan sus colonias al menos cada dos semanas para monitorear la prevención de enjambres. Los apicultores pueden agregar más marcos de cría o alzas de miel para reducir la congestión en las colonias y retrasar la formación de enjambres. Otra opción para prevenir los enjambres es eliminar y destruir las celdas que contienen reinas en desarrollo. Si bien esta opción puede ser eficaz, requiere mucho tiempo y es propensa a errores. Es casi seguro que colonias saludables que hayan sobrevivido el invierno intentarán formar un enjambre; incluso las colonias que comenzaron a principios de la primavera a partir de núcleos y paquetes pueden proliferar hasta este punto si los recursos son suficientemente abundantes.

El método más eficaz para controlar el enjambre después de que la colonia inicia la cría de reinas es realizar una división. Dividir es el acto de separar una colonia en dos: una mitad contiene a la reina y la otra queda con una o más celdas de reina en desarrollo. Esta estrategia aprovecha el comportamiento de enjambre para aumentar el número de colonias y al mismo tiempo retener a las abejas. Algunas veces los apicultores también deciden comprar una reina apareada para introducirla en la mitad sin reina de la división. El impulso reproductivo de enjambrar es tan fuerte que a veces una colonia realiza el enjambre con una reina virgen después de que se ha realizado una división.

Los apicultores también pueden aprovechar los abundantes recursos florales y el impulso de la colonia para reproducirse a finales de la primavera criando reinas artificialmente. La cría de reinas en colonias de alto rendimiento permite que el apicultor tenga más control sobre el momento de aparición de las reinas, sus divisiones y la calidad de las mismas.

Para obtener más información sobre la cría de reinas, consulte la guía de cría de reinas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Verano

Durante el verano, la colonia recolecta y almacena la miel que las abejas consumirán en los meses de otoño e invierno. Si la colonia se multiplicó o el apicultor la dividió, las reinas recién emergidas se habrán apareado y comenzado a poner huevos. Esta es la temporada en la que muchos apicultores cosechan la miel.

El verano también es una época clave para monitorear y controlar los ácaros Varroa. La Varroa y su manejo siguen siendo el mayor desafío de la apicultura moderna. Las poblaciones de ácaros aumentan rápidamente durante los períodos de cría masiva, por lo que las colonias más grandes y fuertes de un apicultor suelen ser las más afectadas por las infestaciones de ácaros. Los ácaros se alimentan de larvas y pupas de abejas en desarrollo, debilitando así a las abejas y transmitiendo virus. Cuando las larvas de obreras infestadas de ácaros emergen como abejas adultas, es posible que tengan alas deformadas, capacidad reducida para realizar tareas de la colonia y expectativa de vida reducida. Esto reduce la capacidad de la colonia para buscar alimento y criar larvas, y si no se trata puede provocar la muerte de la colonia. Los apicultores generalmente monitorean las colonias en busca de ácaros a principios de año, y tratan de controlar las infestaciones antes de que se vuelvan problemáticas.

Para obtener más información sobre los virus de las abejas melíferas, consulte el manual de enfermedades de las abejas melíferas.

Finales del verano

En Pensilvania los recursos florales disminuyen en julio, lo que resulta en escasez de néctar. Las abejas melíferas se vuelven más defensivas respecto de los recursos de su colonia durante este tiempo, y es posible que las colonias fuertes comiencen a robar a las colonias más pequeñas o débiles. El robo se puede reducir limitando las inspecciones de las colonias durante la escasez de recursos y colocando una pantalla especial en la entrada, llamada pantalla de robo, que evita que abejas de otras colonias entren a robar recursos.

A finales del verano, durante agosto y septiembre en el noreste de Estados Unidos, las colonias también comienzan a criar abejas de invierno, que son fisiológicamente distintas de las abejas de verano. Las obreras de invierno viven por mucho más tiempo, hasta seis meses, comparado con las seis semanas de las abejas de verano. Estas abejas también tienen cuerpos grasos más grandes. Los cuerpos grasos son órganos especializados ubicados en el abdomen que contienen reservas nutricionales necesarias para que las abejas puedan sobrevivir el invierno. Una población saludable de abejas invernales es esencial para la supervivencia de la colonia en el invierno, ya que si estas abejas no están saludables morirán durante los meses más fríos cuando la colonia no pueda criar nuevas abejas para reemplazarlas, lo que dará como resultado un grupo invernal que es demasiado pequeño para sobrevivir hasta la primavera.

Flecha indicando una obrera con el virus del ala deformada (DWV)
Figura 4. Flecha indicando una obrera con el virus del ala deformada (DWV). Foto: Kate Anton, Pensilvania

Debido a que las abejas de invierno son esenciales para sobrevivir esta estación con éxito, es importante evaluar y tratar las infestaciones de ácaros Varroa durante esta época tambien. Se recomienda el uso de manejo integrado de plagas (MIP) para controlar las poblaciones de ácaros. Un enfoque de MIP implica monitorear ácaros y otras enfermedades, y sólo iniciar tratamientos químicos cuando los niveles han alcanzado un umbral en el que se producirán daños para la colonia. Se recomienda utilizar múltiples estrategias para controlar plagas/enfermedades, dando prioridad a enfoques que no involucren productos químicos que puedan tener impactos negativos en las abejas.

Consulte “Métodos para el control de Varroa destructor: un enfoque de manejo integrado de plagas” para obtener información detallada sobre el manejo de los ácaros Varroa.

Otoño

En muchas regiones del noreste de Estados Unidos existe un segundo flujo de néctar a comienzos del otoño. Este recurso de finales de temporada, que los apicultores llaman “flujo de otoño”, ayuda a las colonias de abejas melíferas a almacenar suficiente miel para sobrevivir durante los meses de invierno, y en algunas regiones es posible realizar una segunda cosecha de miel. A principios del otoño, la colonia continúa criando abejas de invierno, aunque la producción de crías comienza a desacelerar.

En el otoño los recursos florales se vuelven escasos.
Figura 5. En el otoño los recursos florales se vuelven escasos. Foto: Centro de Investigación de Polinizadores, Penn State.

Durante esta época es necesario monitorear los ácaros Varroa, tanto para garantizar que los tratamientos de finales del verano hayan sido efectivos como para determinar si la población de ácaros ha aumentado por encima del umbral desde el verano. La población de ácaros debe ser lo más pequeña posible para obtener el mejor resultado posible durante el invierno en términos de la sobrevivencia de colonias.

Con el avace del otoño, las colonias de abejas comienzan a depender completamente de sus reservas de miel. A medida que los recursos florales se vuelven escasos, las abejas obreras se vuelven cada vez más defensivas. Los zánganos a menudo son desalojados de la colonia durante este tiempo, ya que la reproducción ha llegado a su fin y los zánganos se convierten en una carga para las reservas de alimento de la colonia. Frecuentemente se puede ver a las obreras sacando de la colmena a los zánganos que no cooperan.

Los apicultores deben prestar atención especial al peso de sus colonias durante otoño ya que las colonias con poblaciones y reservas de miel grandes tienen más posibilidades de sobrevivir al invierno. Las colonias débiles o ligeras pueden reforzarse suplementando el alimento o combinándolas con otra colonia pequeña para darles una mayor oportunidad de sobrevivir.

Invierno

El invierno para las abejas melíferas comienza cuando las últimas flores desaparecen al llegar las temperaturas de congelación. Las abejas de verano han muerto y la temporada de cría llega a su fin. Las bajas temperaturas hacen que la colonia forme un cúmulo. Este cúmulo es conformado por un grupo esférico de abejas que abarca varios marcos. El grupo incluye capas de abejas que son más cálidas en el centro y más frías en la periferia. A medida que la temperatura exterior disminuye, las capas exteriores del cúmulo se contraen. Las abejas hacen vibrar sus músculos de vuelo para generar calor, lo que requiere acceso a carbohidratos (miel) como combustible. Las obreras deben romper el grupo para acceder a los alimentos ubicados fuera de este. Esto sólo es posible cuando las temperaturas son lo suficientemente cálidas como para permitir el movimiento.

El invierno es una buena época para tratar las colonias contra los ácaros
Figura 6. El invierno es una buena época para tratar las colonias contra los ácaros. Foto: Robyn Underwood, Penn State

Generalmente, el cúmulo de abejas comienza en la parte inferior de la colmena y se mueve lateral y verticalmente para acceder a las reservas de miel. Debido a que las abejas melíferas no pueden consumir jarabe suplementario frío, los apicultores del noreste de Estados Unidos pueden proporcionar alimento de invierno como fondant o azúcar dura, que se coloca encima de los marcos superiores dentro de la colmena. A medida que el grupo avanza por la colmena, las abejas obtendrán acceso gradualmente al alimento suplementario.

El invierno presenta una oportunidad única para tratar la colonia contra la varroa. Debido a que no hay crías en la colonia, todas las varroas se encontrarán sobre las abejas adultas, esperando la primavera para tener la oportunidad de reproducirse nuevamente. Los apicultores aprovechan este período sin crías para aplicar tratamientos como el ácido oxálico. El ácido oxálico es un ingrediente orgánico que se encuentra naturalmente en la miel. Cuando se aplica como fumigante concentrado o como líquido en la colmena, el ácido oxálico no afecta a los ácaros que están sellados dentro de las celdas tapadas, pero es letal para los ácaros que se encuentran en las abejas adultas. Este tratamiento invernal contra los ácaros garantiza que la colonia reiniciará su ciclo de vida con muy pocos ácaros, si es que hay alguno.

Recursos

Puede encontrar más información sobre la biología de las abejas melíferas en Introducción a la Apicultura.

Patología y control de enfermedades de abejas melíferas.

Enfermedades de las abejas

Guía de control del ácaro Varroa.

Métodos para el control de Varroa destructor: un enfoque de manejo integrado de plagas

Visite la página del Grozinger Lab para aprender más sobre investigación en este grupo.

Para más información sobre polinizadores, consulte el Centro de Investigación de Polinizadores.

Referencias

Döke, M. A., Frazier, M y Grozinger, C. M. (2015). Overwintering honey bees: biology and management. Current Opinion in Insect Science, 10, 185-193.

Autores:

Christina Grozinger, Ph.D. Profesora distinguida del departamento de Entomología

Experiencia: polinizadores, abejas de miel, insectos sociales, genómica, inmunidad, comportamiento, fisiología.

Kate Anton, Tecnóloga de investigación

Traducción: Stephania Sandoval Arango y Margarita M. López-Uribe