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Introducción a la Calefacción con Madera

Este artículo introductorio aborda los conceptos básicos para comenzar a utilizar la madera como fuente de calefacción de hogares, incluyendo cómo adquirir leña de manera segura y económica, así como su secado y almacenamiento.
Updated:
September 8, 2023

La madera ha sido utilizada como una fuente de calor durante miles de años; en las últimas décadas, ha sido en gran medida reemplazada por combustibles fósiles y electricidad. Con el aumento de los precios de la energía y el deseo de volver a la naturaleza, la calefacción con madera está resurgiendo. Aunque muchas personas asocian la calefacción con leña con el uso de chimeneas abiertas, las estufas modernas han aumentado significativamente la eficiencia de combustión de la madera, haciendo que las estufas de leña sean más seguras y eficientes, reduciendo el consumo de madera, aumentando la producción de calor y disminuyendo la contaminación. En muchos aspectos, quemar madera es comparable a otras fuentes de calefacción. Este artículo es ideal para quienes inician o consideran la calefacción con madera, ya que proporciona información clave para facilitar la transición, reducir dificultades y maximizar la eficiencia de este recurso económico, renovable y sostenible. Además, incluye información sobre pellets de madera y explica cómo encontrar, cortar y almacenar leña para calefacción.

Naturaleza Renovable de la Madera

En 2020, se estima que el estado de Pensilvania produjo 10.5 millones de metros cúbicos (368 millones de pies cúbicos) de madera en pie, después de descontar la mortalidad. Esto significa que la madera en Pensilvania es un recurso altamente renovable que se regenera después de su uso (FIA, 2022). Esto también es cierto para Estados Unidos en su conjunto, donde el crecimiento anual promedio es de 283 millones de metros cúbicos (10 mil millones de pies cúbicos) según la misma fuente. Sin embargo, una de las mayores amenazas para los bosques de Pensilvania y del noreste de EE. UU. es la tala selectiva de árboles de alto valor, debido a que su extracción daña la salud del bosque a corto y largo plazo, reduce la calidad del ecosistema y afecta significativamente el valor económico del bosque. La extracción, venta y uso de leña es una excelente manera de que los propietarios y la industria forestal cosechen madera de bajo valor que no puede venderse en otros mercados. Esta práctica ayuda a reducir la tala selectiva mejorando así la sostenibilidad, conservación y longevidad de los bosques. Además, la recolección de leña también ayuda a reducir el material combustible que podría alimentar incendios forestales.

Pellets

Las estufas de pellets fueron inventadas en la década de 1930 como un método para que los aserraderos pudieran vender subproductos asociados al serrín. Los pellets modernos se fabrican prensando mecánicamente serrín y astillas de madera mecánicamente para crear pequeñas bolas o cilindros de material rico en celulosa. La industria de los pellets también utiliza otros materiales como cáscaras de arroz, alfalfa o pasto varilla. La biomasa se seca hasta alcanzar niveles muy bajos de humedad mediante el calor generado por la presión y la fricción de la prensa. Las industrias de pellets controlan de forma precisa la mezcla de madera y la humedad en el pellet para maximizar la eficiencia de calefacción, de modo que la combustión en una estufa de pellets moderna puede quemar con un 90% de eficiencia (Hank Stelzer, 2017).

Los propietarios pueden comprar pellets a precios relativamente económicos en las ferreterías y centros agrícolas, generalmente en bolsas de 22.5 kilogramos (50 libras), mientras que las grandes operaciones pueden comprarlos por tonelada directamente de los fabricantes. No solo las estufas de pellets son eficientes y fáciles de usar, sino que el costo de comprar e instalar una estufa de pellets moderna a menudo califica para un crédito fiscal.

Para usar una estufa de pellets, los pellets se cargan en un depósito o tolva. La estufa se alimenta gradualmente para mantener el calor. La alta temperatura de combustión, la mezcla de aire controlada y el bajo nivel de humedad minimizan la contaminación. Sin embargo, estas estufas requieren mantenimiento periódico y pueden presentar problemas si se sobrecalientan más allá de las especificaciones del fabricante. Es fundamental seguir siempre las indicaciones del fabricante para cada modelo específico de estufa de pellets.

Tronco con un largo periodo de contacto con el suelo en proceso de descomposición. Evite cortar o recolectar troncos en descomposición, ya que tendrán un alto contenido de humedad y traerán hongos al lugar de almacenamiento.
Imagen 1. Tronco con un largo periodo de contacto con el suelo en proceso de descomposición. Evite cortar o recolectar troncos en descomposición, ya que tendrán un alto contenido de humedad y traerán hongos al lugar de almacenamiento. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Utilizando Madera

¿Qué quemar?

Si bien cualquier especie arbórea puede destinarse a la quema, es importante conocer las diferencias entre ellas, ya que tienen propiedades diferentes y el uso de ciertas maderas puede ser recomendable en ciertas ocasiones mientras que el uso de otras debe limitarse. Idealmente, las coníferas como el pino y el abeto deben usarse con moderación, ya que contienen compuestos que pueden recubrir la chimenea con sustancias como alquitrán, hollín y creosota, lo que aumenta el coste de mantenimiento y el riesgo de incendios en la chimenea si no se limpia regularmente. Aunque muchos usuarios prefieren quemar roble, la mayoría de las maderas duras tienen un valor calórico similar, cuando se mide en Unidades Térmicas Británicas (BTU).

Es importante que los usuarios que utilizan leña para calefacción verifiquen la mezcla de madera que queman porque quemar grandes cantidades de madera que produce altos BTU, como el naranjo de Osage o el quebracho, puede quemar el fondo de algunas estufas. Por otra parte, nunca se debe quemar especies tóxicas como la hiedra venenosa, el roble venenoso, el zumaque venenoso ni madera tratada o pintada, ya que pueden liberar compuestos volátiles peligrosos. Tampoco se recomienda quemar madera en descomposición ya que contiene un alto nivel de humedad, lo que reducirá la eficiencia de la combustión y generará mucho humo y ceniza. Además, quemar madera con alta concentración de hongos puede no ser segura para la salud.

Tabla 1. Valor energético de un cordón de madera dura común del noreste de los Estados Unidos, secada al aire (con un contenido de humedad estimado del 20%), medido en millones de unidades térmicas británicas (MBTU) (Hank Stelzer, 2017). Una tonelada de carbón antracita produce 25 MBTUs, lo que la ubicaría en séptimo lugar en esta tabla. Los valores de calefacción pueden variar en otros informes debido a diferencias en la metodología y en los árboles individuales analizados.
Nombre común Nombre científico MBTU (cordón)
Naranjo de los Osage Maclura pomifera 30.7
Quebracho, palo de hierro Ostrya virginiana 27.3
Pacana, jicoria ovalada, amarga o sinsonte Carya ovata, cordiformis, tomentosa y glabra 28.0
Hornbeam/blue beech Ostrya virginiana 26.8
Abedul dulce americano Betula lenta 26.8
Acacia de tres espinas Gleditsia triacanthos 26.7
Roble Quercus spp. 25.7
Arce azucarero Acer saccharum 24
Fresno blanco americano Fraxinus americana 23.6
Abedul amarillo Betula alleghaniensis 23.6
Almez americano Celtis occidentalis 20.8
Abedul papirífero, abedul gris y abedul negro americano Betula papyrifera, populifolia y nigra 20.3
Nogal Juglans nigra 20.2
Cerezo negro Prunus serotina 19.9
Arce rojo y arce plateado Acer rubrum y saccharinum 18.7

¿Cómo quemar madera?

Si bien muchas personas asocian la calefacción con madera con un gran fuego en una chimenea, esta no es la forma más eficiente de calentar un espacio. Las chimeneas tienen una eficiencia de apenas 10-20%, mientras que las estufas modernas de leña pueden superar el 80%. Estas estufas reducen la contaminación al quemar la madera a temperaturas más altas y controlar mejor el flujo de aire. Además, la compra de una estufa de leña moderna puede calificar para deducciones fiscales.

¿Dónde conseguir la leña?

Encontrar leña puede convertirse en un desafío constante para quienes dependen de la madera como fuente de calefacción. Muchas personas cosechan su propia leña, cubriendo únicamente los costos de una motosierra, un hacha, varias cuñas, equipo de protección personal (EPP) y algunos galones de combustible. Es fundamental usar EPP adecuado al operar herramientas de corte y manejar de forma segura la motosierra.

Al recolectar leña, se deben evitar los árboles muertos en pie ya que pueden ser difíciles de talar y sirven de hábitat para muchas especies animales. También es recomendable no talar árboles grandes de alto valor comercial con un diámetro a la altura del pecho de 30 cm o más (12 pulgadas), ya que suelen ser más valiosos como madera para aserrado que como leña.

Los propietarios de pequeñas parcelas pueden aprovechar la cosecha de leña como una forma de mejorar la salud del bosque, eliminando árboles no deseados y favoreciendo el desarrollo de hábitats específicos. Aunque cada bosque es diferente, la recolección de leña es una excelente manera de eliminar árboles de bajo valor, especies invasoras o individuos que no pueden ser comercializados en operaciones madereras convencionales.

La calefacción con leña no es exclusiva para los propietarios de terrenos forestales. Cualquier persona puede comprar un permiso para recolectar leña en la mayoría de los bosques estatales y nacionales a un costo relativamente bajo. Estos permisos pueden incluir restricciones, como la recolección exclusiva de madera muerta y caída, residuos de tala o incluir temporadas específicas de tala.

Otra alternativa es trabajar con empresas madereras, paisajistas, carpinterías y jardineros especializados para obtener residuos de madera que no pueden venderse en mercados más grandes. Dependiendo del mercado local y de la empresa, este material puede conseguirse gratuitamente o a muy bajo costo. Además, en municipios con vertederos comunitarios, la leña puede recogerse o adquirirse a través de la administración local. También es posible encontrar árboles o madera para retirar en mercados locales o redes sociales. Es importante recordar que nunca se debe quemar madera tratada, contrachapada o pintada, ya que puede liberar compuestos peligrosos al quemarse.

Para quienes prefieran u opten por no recolectar su propia leña, es posible comprar leña secada al horno o secada al aire de proveedores locales, como leñadores, empresas de tala y jardineros especializados. Dependiendo de la ubicación, la madera puede venderse seca o sin secar, aunque cada vez más comunidades y estados requieren que la leña esté seca para evitar la propagación de plagas forestales, como el escarabajo barrenador esmeralda del fresno (Agrilus planipennis), la marchitez del roble (Bretziella fagacearum) y el escarabajo asiático de cuernos largos (Anoplophora glabripennis). La madera secada al horno se deshidrata en un horno industrial, lo que reduce considerablemente su contenido de humedad en comparación con la madera secada al aire. Sin embargo, este proceso la hace más costosa. La leña puede comprarse dividida o sin dividir, con opción de entrega o recogida. Cuanto más trabajo implique para el proveedor, mayor será el precio final. No es raro que la leña secada al horno y entregada a domicilio cueste entre 80 y 100 dólares por cordón. Aunque puede parecer un precio elevado, un cordón de roble rojo (Quercus rubra) bien curado genera la misma cantidad de calor que 506 litros (160 galones) de combustible para calefacción.

Medio cordón de leña recién cortada.
Imagen 2. Medio cordón de leña recién cortada. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Medición de la leña

En los EE. UU., la leña generalmente no se vende por peso, sino por cordón. Un cordón es una pila de madera que mide aproximadamente 1.2 metros (4 pies) de alto, 2.5 metros (8 pies) de largo y 1.2 metros (4 pies) de ancho. La leña se puede vender también por "cuerda facial", que suele tener 40.5 cm (16 pulgadas) de ancho, aunque puede variar entre 30.5 cm y 81 cm (12 a 32 pulgadas). Debido a su menor grosor, una cuerda facial contiene entre ¼ y ½ de la madera de un cordón completo. Fuera de los EE. UU., la madera generalmente se vende por estéreos o metros cúbicos. Aproximadamente 3.5 metros cúbicos equivalen a un cordón. En términos generales, se puede establecer que la cama de carga de una camioneta estándar puede contener aproximadamente 1.5 cordones o 5.6 estéreos de leña cortada (ver Imagen 2).

Para determinar cuántos cordones de madera tiene, mida la pila de madera en metros multiplique la altura, el ancho, y la longitud de la pila y divida el resultado por 3.62.

Fórmula para determinar cuerdas de madera: (Altura × Ancho × Longitud) / 3.62 = número de cordones

Por ejemplo, una pila de madera de 1.22 metros de alto, 2.44 metros de ancho y 2.44 metros de largo equivale a dos cordones de madera.

Ejemplo: (1.22 × 2.44 × 2.44) / 3.62 = 2 cordones

[en pies; multiplique la altura (4), el ancho (8) y la longitud de la pila (8), y luego divida por 128] Fórmula para determinar cordones: (Altura x Ancho x Longitud) / 128 = x cuerdas. Ejemplo: (4 x 8 x 8) / 128 = 2 cordones]

¿Cuándo cortar leña?

La mayoría de los propietarios de viviendas con calefacción madera y los cortadores de leña siempre consideran el mejor momento para talar árboles; en su lugar, suelen cosechar la leña cuando surge la necesidad, por ejemplo, cuando un árbol cae y debe ser retirado. esta práctica puede afectar negativamente la calidad de la madera y prolongar su tiempo de secado.

El mejor momento para cosechar un árbol para leña es en febrero o marzo, cuando el aire es frío y seco, y los árboles aún no han comenzado a brotar. El aire seco del invierno favorece un secado más rápido que la humedad de la primavera, y las bajas temperaturas congelan las células de la madera, haciéndola más quebradiza y fácil de partir. La tala en invierno funciona bien para todas las especies y tamaños de árboles, aunque puede ser difícil acceder a ciertas áreas con alta acumulación de nieve.

La madera recién cortada tiene un alto contenido de humedad, lo que afecta su eficiencia como combustible. Por ejemplo, el roble rojo recién cortado puede contener entre un 60 y 80% de humedad. La madera con alto contenido de humedad reduce la eficiencia de la combustión en la estufa y aumenta el riesgo de que se formen hongos en la madera almacenada, lo que obliga a utilizar mayor cantidad de leña para generar calor. Aunque algunas personas creen que cortar árboles en invierno reduce la humedad de la madera porque los árboles almacenan agua en sus raíces durante esta estación, no hay evidencia que respalde esta afirmación. En realidad, la cantidad de humedad en la madera no varía significativamente a lo largo del año, independientemente de la época en que se realice la tala.

Algunos cortadores de leña prefieren cortar siguiendo el método de "corte de marchitamiento", una técnica común en Escandinavia. Este método consiste en talar árboles pequeños o medianos cuando sus brotes están grandes y estén a punto de abrirse. En algunos casos, el árbol no se corta completamente, sino que se anilla al árbol dejando una franja de tejido vascular conectada al tocón, lo que permite que el árbol siga viviendo, extrayendo agua y produciendo hojas. Después del "brote", la franja de tejido se corta completamente y el árbol se deja secar durante varias semanas. Las hojas siguen con su proceso de fotosíntesis y extraen la humedad del tronco, pero como este ya no está conectado a las raíces, la humedad perdida no puede reponerse. Cuando se hace correctamente, este método acelera significativamente el proceso de secado y reduce el tiempo necesario para que la leña de estos árboles esté lista para quemarse. Esta técnica también puede usarse con árboles que ya han brotado. Los árboles cosechados pueden dejarse sin procesar durante una semana, pero no mucho más tiempo, ya que podrían comenzar a pudrirse.

Trabajador cortando ramas y residuos de tala para leña de manera segura. Observe el equipo de protección personal (EPP): pantalones de seguridad, protección auditiva, gafas de seguridad y botas. El equipo de seguridad debe llevarse siempre que se opere una motosierra. Además, la madera no está en contacto con el suelo, lo que ayudará a reducir la posibilidad de que la motosierra golpee el suelo y la calidad de corte de la cadena se vea comprometida.
Imagen 3. Trabajador cortando ramas y residuos de tala para leña de manera segura. Observe el equipo de protección personal (EPP): pantalones de seguridad, protección auditiva, gafas de seguridad y botas. El equipo de seguridad debe llevarse siempre que se opere una motosierra. Además, la madera no está en contacto con el suelo, lo que ayudará a reducir la posibilidad de que la motosierra golpee el suelo y la calidad de corte de la cadena se vea comprometida. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Desramado y corte de troncos

Después de talar un árbol o al cortar residuos de tala, es necesario retirar las ramas en un proceso conocido como desrame. No existe un único método para desramar un árbol, pero una buena práctica es comenzar desde la base, cerca del tocón, y realizar cortes de dos tercios del grosor del tronco en la longitud deseada, avanzando hacia la copa. De esta forma, se pueden eliminar las ramas pequeñas y más livianas que puedan retirarse fácilmente con una motosierra.

Las ramas grandes que soportan peso o están bajo tensión pueden ser peligrosas de cortar, por lo que deben abordarse con precaución. Cuando se trabaja con madera bajo presión, se recomienda retirar la mayor cantidad de peso posible antes de hacer los cortes. Para reducir la tensión, es útil realizar varios cortes previos, insertar cuñas para mantener las aberturas abiertas y evitar que la motosierra se atasque y quede atrapada en el tronco por el peso.

El uso de un hacha puede ser muy eficaz para cortar madera bajo presión, ya que su corte es lo suficientemente ancho para no verse afectado por la tensión. En ramas de gran tamaño, es común emplear una combinación de hacha, cuñas y motosierra. La alternativa de golpear con el hacha o con una cuña puede ser más rápida y segura que tener que liberar una motosierra atrapada.

El tamaño ideal de los troncos dependerá de la estufa o chimenea donde se quemarán. En general, se recomienda una longitud de 35-40 cm (14-16 pulgadas), ya que permite apilar la madera de manera estable, facilita su manipulación y reduce la cantidad de cortes necesarios. La madera con un diámetro menor a 2.5-5 cm (1-2 pulgadas) no genera una cantidad significativa de calor, por lo que puede dejarse en el sitio para su descomposición natural. Sin embargo, algunos fragmentos pequeños pueden recolectarse como leña fina para encender el fuego.

Trabajador partiendo madera con un hacha. El bloque de corte de esta foto mide aproximadamente 60 cm (2 pies) de alto, es decir 15-20 cm (6-8 pulgadas) más alto de lo recomendable de más.
Imagen 4. Trabajador partiendo madera con un hacha. El bloque de corte de esta foto mide aproximadamente 60 cm (2 pies) de alto, es decir 15-20 cm (6-8 pulgadas) más alto de lo recomendable de más. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Partir madera

Para que los troncos puedan utilizarse como leña, es necesario reducir su ancho, ya sea cortándolos, siguiendo la fibra de la madera o partiéndolos. Esto permite que quepan fácilmente en la estufa. El tamaño ideal dependerá del modelo de estufa, pero en general, la madera debe dividirse en piezas de 5 a 15 cm (2 a 6 pulgadas) de ancho. 

Para partir la madera, se pueden utilizar diferentes herramientas, como un hacha de partición (hacha pesada, con filo y ancha en su otro extremo, diseñada para este propósito, ver Imagen 4), una cuña de división y un mazo (Imagen 5), o un partidor de leña motorizado. El momento óptimo para partir leña es cuando la madera está congelada, ya que las células endurecidas la vuelven más quebradiza y fácil de dividir. Aprovechar el frío del invierno puede hacer que incluso las maderas más duras, como la de quebracho, se partan con un solo golpe.

El hacha de partición es la herramienta más rápida y eficiente, ya que permite dividir un tronco limpio en un solo impacto. En cambio, la combinación de cuña y mazo requiere varios golpes para insertar la cuña antes de dividir la madera. Sin embargo, las cuñas son indispensables cuando se trabaja con troncos con nudos o irregulares de crecimiento, ya que permiten controlar la fractura y facilitar el proceso.

Trabajador colocando una cuña en un trozo de madera. Utilice gafas de seguridad al usar una cuña o un hacha
Imagen 5. Trabajador colocando una cuña en un trozo de madera. Utilice gafas de seguridad al usar una cuña o un hacha. Crédito de la fotografía: Calvin Norman

Las cortadoras de madera motorizadas o neumáticas también funcionan bien cuando se parte madera nudosa o dura. Debido a su naturaleza mecánica, el clima no es un factor a tener en cuenta. Siempre se deben usar gafas, pantalones y botas de seguridad para proteger al operario de cualquier astilla de madera o metal.

Para quienes pueden hacerlo, partir leña a mano es un excelente ejercicio para la espalda y abdominales, los hombros y la coordinación motriz fina. Sin embargo, es fundamental tomar precauciones: siempre se debe usar protección ocular y botas, evitar el sobreesfuerzo y asegurarse de levantar los troncos con las piernas en lugar de la espalda para prevenir lesiones. Aunque en el mercado se pueden encontrar hachas y mazos de hasta 7 kg (16 lb), no es necesario elegir la herramienta más pesada. Las hachas y mazos de 1.8 a 3.6 kg (4-8 lb) pueden generar la misma fuerza que uno más pesado, ya que permite al usuario golpear con mayor velocidad y precisión. Optar por una herramienta más liviana reduce la fatiga, mejora el control y disminuye el riesgo de lesiones.

Después de elegir la herramienta de corte adecuada, es importante seleccionar un bloque de corte o base, que es un tronco grande y resistente sobre la cual se partirán y dividirán los troncos. Este bloque debe ser lo suficientemente robusto para soportar el impacto de los golpes y atrapar cualquier golpe fallido. Para elegir una buena base de corte, lo ideal será optar por maderas especialmente duras y resistentes, como robinia (Gleditsia triacanthos), nogal negro o roble. La altura recomendada de la superficie de la base debe estar entre 35 y 45 cm (14-18 pulgadas) de altura. Una base demasiado alta reducirá la velocidad final del golpe del hacha o mazo, dificultando la división de la madera. Por el contrario, una base demasiado baja puede obligar al usuario a inclinarse demasiado, lo que aumenta el riesgo de lesiones. Encontrar una buena base de corte puede ser difícil, por lo que se recomienda conservarlo y no quemarlo al final de la temporada de frío. Recuerde, siempre habrá más madera que cortar, pero una buena base para partir la leña es un recurso valioso.

Pila de leña bien apilada antes de recibir un techo de lámina. La madera ha sido recién partida, como lo indica la ausencia de grietas. Las manchas oscuras en el centro de los troncos no son signos de pudrición, sino la coloración del duramen debido a la acumulación de minerales en el árbol.
Imagen 6. Pila de leña bien apilada antes de recibir un techo de lámina. La madera ha sido recién partida, como lo indica la ausencia de grietas. Las manchas oscuras en el centro de los troncos no son signos de pudrición, sino la coloración del duramen debido a la acumulación de minerales en el árbol. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Apilado y secado

La madera debe secarse hasta alcanzar un contenido de humedad lo más bajo posible (~20%) para garantizar una combustión limpia y eficiente. Esto puede lograrse mediante secado en horno o dejándola expuesta al aire, un proceso conocido como "curado". Es fundamental permitir que la leña se seque rápidamente para evitar que sea colonizada por insectos o que crezcan hongos, lo que disminuiría su poder calorífico y podría hacerla insegura para quemar. La madera mal almacenada retendrá o absorberá humedad, lo que la volverá ineficiente como combustible o incluso inutilizable (ver Figura 7). Tomar medidas y precauciones para un buen curado puede evitar la pérdida de tiempo, el esfuerzo y el dinero que supone tener una pila de leña en mal estado en medio de la temporada.

Selección del lugar de secado

Elegir un buen lugar para apilar la leña es el primer paso para lograr un secado rápido y eficiente. Aunque muchas personas colocan la leña recién partida contra un edificio para reducir la distancia de transporte, esto debe evitarse, ya que limita la circulación de aire y puede retener humedad. En su lugar, la leña debe secarse inicialmente en un área seca, soleada y con buena ventilación. Esto permitirá que la madera pierda humedad lo más rápido posible. Una vez que la leña esté completamente seca, se puede trasladar cerca o dentro de la vivienda para facilitar su uso.

Apilado

A diferencia de lo que algunos podrían pensar, una buena pila de leña no debe ser una pared de madera compacta e impenetrable. En su lugar, la madera debe apilarse con la suficiente holgura para permitir la circulación de aire entre la leña, pero los suficientemente compacta para que no se caiga (ver Figura 6). Esto maximizará la exposición al sol y el flujo de aire, ayudando a reducir la humedad y evitar plagas. Para evitar que la madera absorba humedad del suelo, la pila debe mantenerse elevada sobre pallets (paletas) tubos metálicos o cualquier otra base que permita la ventilación inferior. La parte superior de la pila debe protegerse contra la lluvia y la nieve. Lo ideal es cubrirla con láminas de aluminio corrugado. En caso de no contar con estos materiales, se puede colocar una capa de leña bien compacta con la parte exterior expuesta y perpendicular a la pila. También se pueden usar lonas o plásticos pesados, siempre que solo cubran la parte superior de la pila y estén bien sujetos. Se recomienda no envolver completamente la pila con lonas impermeables o plástico, ya que esto crea un efecto invernadero que retiene la humedad, lo que aceleraría la descomposición de la madera. Los apiladores experimentados pueden incluso crear formas y diseños funcionales y estéticamente atractivos, optimizando el espacio y la ventilación.

Sección transversal de un tronco con una gran grieta o rajadura causada por un secado rápido.
Imagen 7. Sección transversal de un tronco con una gran grieta o rajadura causada por un secado rápido. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Secado y curado

La madera generalmente tarda entre 6 y 12 meses en secarse hasta alcanzar un contenido de humedad óptimo para la combustión (~20%). Para lograr un buen secado, lo ideal es cortar la madera antes de abril, partirla inmediatamente después de la tala y apilarla antes de mayo. A partir de ese momento, debe dejarse secar o "curar" durante al menos seis meses.

La madera bien curada suele presentar pequeñas grietas en los extremos (Imagen 7), lo que indica que ha perdido la mayor parte de su humedad de manera rápida y eficiente. Es importante recordar que la madera es un material orgánico, por lo que, incluso cuando está bien curada, tiene una vida útil limitada (Imagen 8). Para evitar que la leña se pudra antes de su uso, lo recomendable es no mezclar madera de distintos años, sino almacenarla por separado y quemar primero la leña más antigua.

Si bien la madera puede cortarse, partirse y apilarse en verano u otoño, como cuando un árbol cae en el jardín, en estos casos el proceso de secado será más lento, ya que puede retener más humedad y no aprovechar tanto el calor del verano. Por ello, es fundamental mantener separada la leña partida "fuera de temporada" de la madera curada para evitar confusiones y mejorar la calidad del almacenamiento. Aunque la leña sin curar tiene un mayor contenido de humedad, puede usarse en invierno si el suministro de leña seca se está agotando, ya que en condiciones frías cualquier fuente de calor puede ser valiosa.

Pila de madera que podrida debido a un almacenamiento inadecuado y no haber sido utilizada a tiempo
Imagen 8. Pila de madera que podrida debido a un almacenamiento inadecuado y no haber sido utilizada a tiempo. (Crédito de la fotografía: Calvin Norman)

Seguridad

Aunque quemar madera es generalmente seguro, es importante seguir algunas medidas de seguridad. Al utilizar una motosierra o partir leña, siempre se debe usar el equipo de protección adecuado, incluyendo gafas de seguridad, guantes y botas resistentes. El traslado de leña ha contribuido a la propagación de plagas forestales invasoras, como el escarabajo barrenador esmeralda del fresno, el escarabajo asiático de cuernos largos y la marchitez del roble. Para proteger la salud de los bosques, se recomienda no transportar la leña a largas distancias, idealmente manteniéndola dentro de la misma propiedad donde fue cortada. Al quemar madera, es fundamental no sobrecargar la estufa y realizar una limpieza regular de la chimenea para evitar la acumulación de cenizas y hollín, lo que puede aumentar el riesgo de incendio. En el caso de que se utilicen chimeneas tradicionales, debe haber una barrera de seguridad entre el fuego y la habitación para evitar que las brasas salgan al exterior. Por último, las estufas nunca deben calentarse por encima de las especificaciones del fabricante, ya que esto puede dañar la estructura del equipo y aumentar el riesgo de accidentes.

Conclusión

La madera es una excelente fuente de calor renovable, económica y accesible, que permite a los usuarios conectarse con la naturaleza mientras realizan una actividad física beneficiosa. Aunque al principio encontrar leña puede parecer un desafío, con algo de esfuerzo y experiencia es posible obtener madera a bajo coste, ya que siempre suele haber una oferta relativamente amplia disponible. Para optimizar su uso, lo ideal es cortar la leña a finales del invierno o principios de la primavera y partirla lo antes posible después de la tala (Tabla 2). Luego, debe apilarse en un área seca y soleada sobre una base elevada y dejarse curar por al menos seis meses antes de utilizarla. Si fuese necesario cortar árboles fuera de la temporada ideal, no hay problema en aprovecharlos, pero hay que tener en cuenta que el tiempo de secado será mayor. Para quienes no puedan cosechar su propia leña, la compra de madera sigue siendo una alternativa más económica que los combustibles fósiles, dependiendo de la región.

Calendario recomendado de actividades para la calefacción con leña. Este calendario sugiere el mejor momento para cada etapa del proceso de preparación de la leña. Algunas especies pueden requerir más de seis meses de curado antes de ser utilizadas como combustible.

  • Tala - de Febrero a Abril
  • Corte - de Febrero a Abril
  • Secado - de Marzo a Diciembre
  • Quema - de Septiembre a Diciembre

Agradecimientos

Agradecemos la colaboración y el apoyo de Brent Harding, Kevin Cook, Michael Skvarla y Stone Valley Forest en la preparación de este artículo.

Traducido por Jaime García Prudencio

Fuentes

USDA Forest Service. 2020. Forests of Pennsylvania, 2022. Resource Update FS-251. Madison, WI: U.S. Department of Agriculture, Forest Service.

Hank Stelzer. 2017. How to Buy and Sell Firewood. University of Missouri Extension

Hank Stelzer. 2017. Preparing Wood for Your Wood Stove. University of Missouri Extension