¿Está Vigilando de Cerca a Sus Vacas de Transición?

En el ganado lechero, el período de transición se caracteriza por una serie de cambios metabólicos y prácticas de manejo que pueden tener un impacto en la salud y la productividad de las vacas.
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¿Está Vigilando de Cerca a Sus Vacas de Transición?

Photo credit: Mauricio Rosales

En el ganado lechero, el período de transición se caracteriza por una serie de cambios metabólicos y prácticas de manejo que pueden tener un impacto en la salud y la productividad de las vacas. Por lo tanto, se deben implementar estrategias y programas de monitoreo que puedan minimizar los efectos negativos de estos eventos en el rebaño.

Generalmente, el período de transición comienza tres semanas antes del parto y se extiende tres semanas después del parto. Los animales son trasladados a un corral nuevo en preparación para la nueva lactancia, donde tienen que adaptarse a una nueva ración, grupo social e instalaciones. Después del parto, algunos animales presentarán algún tipo de trastorno metabólico o infección. Las vacas de transición experimentarán insensibilidad a la insulina, baja ingesta de alimento, balance de energía negativo, lipólisis, pérdida de peso y función inmune reducida durante el inicio de la lactación.

La contaminación bacteriana en el útero, además de una serie de cambios hormonales, puede provocar retención de placenta y metritis. Todos estos eventos tendrán efectos sobre el futuro rendimiento de las vacas y su productividad.

Programas de Monitoreo

Muchas veces, los problemas de salud pasarán desapercibidos ya que los animales no mostrarán síntomas clínicos. Sin embargo, los casos subclínicos afectarán la productividad y a la larga, incluso podrían tener un impacto significativo en otros factores, como el rendimiento reproductivo y la tasa de sacrificio. Por ejemplo, estudios indican que las vacas diagnosticadas con cetosis subclínica en las primeras dos semanas de lactancia tenían un 20% menos de probabilidad de quedar preñadas en la primera inseminación (Walsh et al., 2007).

Teniendo en cuenta todos los factores que afectan el desarrollo de las vacas, los productores deben tener un buen programa de monitoreo de la salud, que tenga como objetivo prevenir problemas de salud a nivel de rebaño e identifique vacas con alto riesgo de enfermedades a nivel individual.

Se han propuesto numerosos programas de detección con beneficios y ventajas deferentes. Sin embargo, los productores deberían ajustarse a los recursos disponibles en sus granjas y crear un programa efectivo adaptado a sus condiciones y circunstancias. La falta de tecnología o tiempo no debería ser una excusa para tener un programa de control de salud deficiente.

Registros de salud

Los registros precisos de todos los eventos de salud son un buen punto de partida. Estos ofrecerán una imagen retrospectiva y determinarán si las tasas de incidencia de enfermedades exceden los estándares normales.

La incidencia de enfermedades clínicas como placenta retenida, fiebre de la leche, distocia, metritis, cetosis y abomaso desplazado deben estar disponibles y ser confiables. Es importante ser claro y coherente con los registros. Esto ayudará a proporcionar un mejor diagnóstico, planificar un tratamiento efectivo y evaluar el éxito de la administración actual. Además, los registros deberían poder proporcionar la incidencia de una afección y no confundirse con la tasa de tratamiento. Por ejemplo, si hay un caso de placenta retenida que no fue tratada, esta debe ser registrada; por otro lado, si hay un caso de metritis y se trata durante 5 días, debe registrarse como solo 1 ocurrencia y no como 5 eventos de tratamiento diferentes.

Aunque los casos clínicos son importantes y deben abordarse, solo muestran una fracción de la situación real en una granja. La cetosis subclínica, por ejemplo, puede afectar hasta al 40% de las vacas en la lactancia temprana (Duffield et al., 1998) y, sin embargo, pasar desapercibida en muchos casos. Es por eso que se necesitan otras prácticas de monitoreo además de buenos registros.

Ingesta de materia seca

El consumo adecuado de alimento durante los períodos de preparto y postparto puede tener un efecto significativo en las vacas. Medir la ingesta es una herramienta efectiva para prevenir problemas de salud. Se debe alentar a los animales a comer tanto como sea posible durante el período posterior al parto para evitar el balance energético negativo, pero la ingesta debe controlarse durante el período seco para evitar sobre vacas gordas. La investigación ha demostrado que las vacas sobrealimentadas durante el período seco tenían concentraciones más altas en sangre de BHB (β-hidroxibutirato) y NEFA (ácidos grasos no esterificados) que se correlacionan con una mayor incidencia de cetosis (Dann et al., 2006).

A pesar de que los datos de consumo de alimento son una gran herramienta de evaluación, en muchos casos pueden ser difíciles de recolectar debido a la naturaleza de las instalaciones (echaderos individuales versus echaderos a libre disposición). Sin embargo, una estimación ofrecerá una buena evaluación. La competencia por la alimentación puede ser difícil, especialmente en los establos de hacinamiento de hacinamiento, por lo tanto, tener suficientes alimento para todas las vacas ayudará a tener una ingesta suficiente. Si los rechazos son menores del 2%, esto podría indicar que no todas las vacas del grupo tuvieron acceso a suficientes alimentos.

La producción de leche

Después del parto, la producción de leche debe aumentar constantemente. Dar un seguimiento de esta información puede ser usada para controlar el estado de salud. Generalmente, si las vacas experimentan algún tipo de problema de salud, la producción de leche se verá afectada. Al evaluar la producción de leche, es importante recordar que otros factores (manejo de animales, alimento, clima, etc.), a más de la salud, puede influir en su resultado.

Actualmente, en el mercado existen varios sistemas automáticos de ordeño que pueden reportar producción de leche individual. Además, otros sistemas de monitoreo animal han demostrado ser un excelente complemento de los sistemas de ordeño para identificar tempranamente las vacas enfermas. El objetivo es monitorear diariamente la producción de leche, al menos durante las primeras 2 semanas de lactancia.

Condición corporal

La calificación de la condición corporal le dará una estimación de cuánta grasa corporal están acumulando las vacas. Esta información también es una fuente confiable para determinar la nutrición y el estado metabólico del rebaño. Estudios han demostrado que la puntuación de la condición corporal se asocia con la salud y el rendimiento reproductivo de las vacas. Las vacas con un alto condición corporal o vacas que pierden 1 punto o más de condición corporal, tienen más probabilidades de tener problemas de salud. Sin embargo, el puntaje de condición corporal no podrá predecir enfermedades o desempeño reproductivo por sí mismo. Los estudios sugieren que las vacas de transición deberían tener un puntaje de condición corporal de 3 para evitar problemas de salud (Roche et al., 2009).

Hoy en día, el mercado ofrece tecnología que puede medir la base de grasa corporal con imágenes digitales tomadas de las vacas al momento de salir de la sala de ordeño. Junto con otras estrategias, esta herramienta puede ser otra excelente opción para prevenir y encontrar vacas enfermas.

Además de las estrategias de monitoreo presentadas anteriormente, se pueden medir otros parámetros de salud para complementar la evaluación de la salud de las vacas. Un control diario de la temperatura rectal, así como las palpaciones rectales esporádicas ayudarán a determinar el estado de los órganos reproductivos. De manera similar, se pueden recolectar muestras semanales de orina, sangre o leche para medir las concentraciones de BHB y determinar el estado de energía. El mercado ofrece pruebas que se pueden realizar en la granja que son relativamente económicas y fáciles de usar.

La decisión de tratar una vaca debe tener en cuenta todos los factores explicados anteriormente. Adicionalmente, los chequeos de rutina deben ser realizados por personal bien entrenado y experimentado, bajo la supervisión de un veterinario.

Para concluir, las vacas de transición son vulnerables y su comportamiento y rendimiento deben ser monitoreados de cerca. La identificación temprana y la prevención de problemas de salud deben ser una prioridad. Existen muchas herramientas y estrategias disponibles que se pueden ajustar fácilmente a cada productor y que se podrían implementar en las prácticas de gestión de la granja.

Referencias

  • Dann, H. M., N. B. Litherland, J. P. Underwood, M. Bionaz, A. D’Angelo, J. W. McFadden, and J. K. Drackley. 2006. Diets during far-off and close-up dry periods affect periparturient metabolism and lactation in multiparous cows. J. Dairy Sci. 89:3563–3577.
  • Duffield, T. F., D. Sandals, K. E. Leslie, K. Lissemore, B. W. McBride, J. H. Lumsden, P. Dick, and R. Bagg. 1998. Efficacy of monesin for the prevention of subclinical ketosis in lactating dairy cows. J. Dairy Sci. 81:2866-2873.
  • Roche, J. R., N. C. Friggens, J. K. Kay, M. W. Fisher, K. J. Stafford, D. P. and Berry. 2009. Invited review: Body condition score and its association with dairy cow productivity, health and welfare. J. Dairy Sci. 92:5769-5801.
  • Walsh, R. B., J. S. Walton, D. F. Kelton, S. J. LeBlanc, K. E. Leslie, T. F. and Duffield. 2007. The effect of subclinical ketosis in early lactation on reproductive performance of postpartum dairy cows. J. Dairy Sci. 90:2788–2796.

Authors

Dry/Transition Cow Management Animal Health Technical Training for Spanish-Speaking Audiences

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