Especie invasora: pez cabeza de serpiente del norte
Un ejemplar de pez cabeza de serpiente del norte, Channa argus (Cantor, 1842), en un tanque de observación. Créditos de la fotografÃa: Murodjon Rakhmonov.
¿Qué son las especies acuáticas invasoras?
Una especie introducida se considera "invasora" cuando no es nativa de un ecosistema y puede causar daños al medio ambiente, a la salud humana o a la economÃa. Plantas, insectos y muchas otras especies pueden catalogarse como "invasoras" dependiendo del lugar donde se encuentren. Las especies acuáticas invasoras (EAI), como ciertos peces, moluscos y plantas acuáticas, tienen el potencial de:
- Empeorar la calidad del agua
- Desplazar a las plantas acuáticas nativas y obstruir zonas de pesca, navegación y natación
- Dañar infraestructura como tuberÃas de toma de agua y muelles
- Alterar las redes tróficas que sostienen a las especies nativas y las pesquerÃas de importancia recreativa o comercial
- Introducir nuevas plagas y enfermedades
Se estima que el costo económico de las especies invasoras en Estados Unidos supera los 26 mil millones de dólares al año (Crystal-Ornelas et al, 2021).
¿Cómo llegan las especies acuáticas invasoras a nuestros ecosistemas?
Las especies acuáticas invasoras (EAI) pueden llegar al ambiente de varias maneras. Muchas EAI fueron introducidas intencionalmente para intensificar la pesca deportiva, acuicultura o como parte de estrategias de manejo de otras EAI, a menudo sin lograr los resultados previstos. En otros casos, algunas personas liberaron mascotas no deseadas o trasladaron especies a nuevas áreas dentro de los Estados Unidos sin considerar el impacto ambiental que podrÃan tener. Algunas EAI llegaron a los Estados Unidos de manera no intencional. El caracol de barro de Nueva Zelanda (Potamopyrgus antipodarum) y el mejillón de estanque limoso (Sinanodonta woodiana), por ejemplo, probablemente "viajaron como polizones" en cargamentos de acuicultura. En comparación con muchas plantas y animales terrestres, las EAI son menos visibles y su presencia suele pasar desapercibida hasta que ya están ampliamente distribuidas. Los rÃos, arroyos y lagos están altamente interconectados, por lo que algunas EAI pueden tener impactos a gran escala. Por ejemplo, los mejillones cebra y quagga (Dreissena polymorpha y Dreissena bugensis), de tamaño similar al de una uña, llegaron como polizones en el agua de lastre de buques mercantes que ingresaron a los Grandes Lagos. Desde allÃ, se han dispersado hacia lagos y rÃos continentales, incluidos algunos cuerpos de agua en Pensilvania, principalmente al adherirse a embarcaciones y equipo de pesca. Otras EAI presentes en Pensilvania, como el cangrejo de rÃo oxidado (Faxonius rusticus), son nativas de partes del medio oeste de los Estados Unidos, pero pudieron haber sido liberadas como carnada viva en otros sitios y ahora ocupan una amplia área en el este del paÃs.
Si bien algunas EAI como los mejillones cebra y los cangrejos de rÃo pueden tener efectos negativos significativos sobre los ecosistemas acuáticos, los peces depredadores invasores también pueden ser muy disruptivos. Estos peces depredadores invasores están asociados con el declive de especies acuáticas nativas en todo el mundo, principalmente debido a su capacidad para consumir una gran variedad de presas y superar a otros peces en la competencia por alimento y hábitat. El pez cabeza de serpiente del norte (Channa argus) es un ejemplo de pez depredador invasor en rÃos y lagos de Pensilvania. El pez cabeza de serpiente del norte fue introducido en los Estados Unidos para su venta en tiendas de mascotas y mercados de pescado en vivo. Se considera que esta especie llegó al medio natural tras su liberación o su escape desde estos mercados. El pez cabeza de serpiente del norte representa un desafÃo para el manejo pesquero porque es muy apreciado en la pesca recreativa, pero tiene consecuencias ecológicas negativas.

Pez cabeza de serpiente del norte (Channa argus)
El pez cabeza de serpiente del norte (Figura 1) es un pez depredador de gran tamaño que puede alcanzar hasta un metro de longitud (aproximadamente 3 pies) y es nativo de China, Corea y Siberia, donde es una fuente de alimento muy apreciada. En 2002, se encontraron ejemplares de cabeza de serpiente del norte en un pequeño estanque de la cuenca del rÃo Potomac, donde probablemente fueron liberados tras su compra en mercados de pescado vivo. Ese mismo año, se prohibió en los Estados Unidos la venta en vivo del pez cabeza de serpiente del norte. Después de otras liberaciones ilegales, las poblaciones de este pez se han dispersado hacia la cuenca de la bahÃa de Chesapeake, el rÃo Hudson, la cuenca del rÃo Delaware (Virginia, West Virginia, Maryland, Delaware, Pensilvania y Nueva York) y Arkansas. Para obtener más información sobre su distribución actual, consulte este mapa. Aunque en su área de distribución original el pez cabeza de serpiente del norte es muy valorado como alimento, su invasión en el este de los Estados Unidos tiene el potencial de reconfigurar las pesquerÃas locales de maneras difÃciles de predecir. Las poblaciones del pez cabeza de serpiente del norte se han expandido rápidamente desde su introducción en los Estados Unidos porque se reproducen con gran rapidez. Las hembras pueden desovar varias veces durante la temporada cálida y pueden llegar a poner hasta 50.000 huevos en nidos superficiales entre los tallos de plantas acuáticas (Rish et al., 2018; Figura 2). Una vez que las larvas eclosionan, los adultos las protegen por varios meses mientras las crÃas crecen rápidamente (Figura 3).


El pez cabeza de serpiente del norte prefiere estanques someros, arroyos de corriente lenta y hábitats de humedales con lodos blandos y vegetación acuática. Una vez que superan las etapas larvales, los peces cabeza de serpiente del norte pueden sobrevivir largos perÃodos fuera del agua porque pueden respirar aire atmosférico. Esta caracterÃstica les permite sobrevivir en aguas de baja calidad y, cuando son relativamente pequeños, pueden desplazarse entre cuerpos de agua reptando distancias cortas sobre tierra húmeda. Los peces cabeza de serpiente del norte se alimentan principalmente de otros peces, pero se sabe que consumen cualquier organismo disponible cuando los peces escasean. Aunque es difÃcil predecir el impacto de esta especie a medida que invade nuevas aguas, se ha estimado que incluso una población pequeña, de 500-600 individuos, puede consumir miles de libras de peces al año (Love et al., 2021), lo que aumenta la presión sobre otras especies de peces por los recursos limitados. Las pesquerÃas de Pensilvania no solo son importantes desde el punto de vista económico para el turismo y la alimentación, sino que también desempeñan un papel esencial en las actividades al aire libre y las tradiciones de muchas personas que viven en el estado de Pensilvania.
¿Qué podemos hacer para prevenir su propagación?
Una vez que un pez invasor como el pez cabeza de serpiente del norte se establece en un cuerpo de agua, su eliminación completa a menudo no es factible. Sin embargo, con la ayuda del público es posible minimizar sus impactos ecológicos y económicos. La captura y aprovechamiento por parte de los pescadores puede ayudar a reducir el tamaño de las poblaciones invasoras y el riesgo que representan para otras pesquerÃas. Si usted captura un pez cabeza de serpiente del norte u otra especie invasora, debe reportarlo a la Comisión de Pesca y Embarcaciones de Pensilvania o llamar a la Comisión al 814-359-5163. Se recomienda encarecidamente que los pescadores que encuentren peces cabeza de serpiente del norte los capturen y no los devuelvan al curso de agua, y se sabe que esta especie es muy apreciada por su carne. Es ilegal transportar vivos los peces cabeza de serpiente del norte, por lo que deben ser sacrificados en el lugar donde se capturan. Abandonar peces en la orilla para que mueran no es legal en Pensilvania ni tampoco es una práctica eficaz en el caso de esta especie, ya que puede sobrevivir y volver al cuerpo de agua. El pez cabeza de serpiente del norte a veces se confunde con otras especies nativas como el pez de aleta de arco (bowfin) y la lota (burbot) por lo que una identificación correcta es clave antes de tomar cualquier acción.
Identificación

Pez cabeza de serpiente del norte
El pez cabeza de serpiente del norte (Figura 4) se distingue fácilmente por sus largas aletas dorsales (superior) y anales (inferior), y por su cabeza ligeramente aplanada, similar a la de una serpiente. Su aleta dorsal tiene alrededor de 50 radios y su aleta anal un poco más de 30. Presenta varias hileras de dientes pequeños y delgados, además de varios dientes tipo canino más grandes. Suele ser de color café dorado con manchas de color café oscuro. La aleta pectoral se encuentra justo detrás de las branquias y casi alineada con la larga aleta ventral. Los peces cabeza de serpiente del norte jóvenes de un año también pueden confundirse con otras especies, como el pez "dardo de cola de abanico" (Etheostoma flabellare, Rafinesque, 1819; Figura 5), que a veces se captura al recolectar carnada viva. El pez dardo de cola de abanico y otras especies del mismo grupo se caracterizan por tener la aleta dorsal dividida y una aleta anal corta.

Especies nativas similares en apariencia

Pez aleta de arco o Amia (Amia ocellicauda y A. calva)
El pez aleta de arco o pez de cola de amia, o simplemente conocido como amia (bowfin) (Figura 6) es nativo de gran parte del medio oeste y del este de los Estados Unidos y actualmente se encuentra en todas las principales cuencas fluviales de Pensilvania. Al igual que el pez cabeza de serpiente del norte, el amia es un pez alargado y cilÃndrico, con una larga aleta dorsal blanda y coloración café y verde oliva. El pez amia también puede respirar oxÃgeno atmosférico, prefiere las aguas dulces de corriente lenta y zonas pantanosas, y tolera las aguas salobres de las llanuras costeras. Debido a estas preferencias, su hábitat puede superponerse con el del pez cabeza de serpiente del norte. Aunque tiene una aleta dorsal larga, el pez amia presenta una aleta anal mucho más corta y, con frecuencia, una mandÃbula inferior más corta que la mandÃbula superior. El pez amia tiene la aleta dorsal más hacia la parte posterior del cuerpo y una cabeza más redondeada. Algunos ejemplares también presentan una "mancha ocular" (ocelo) en la cola.

Pez lota o bacalao de agua dulce (Lota lota)
La lota o bacalao de agua dulce (Figura 7) es un pez depredador de fondo, de color café claro, que también puede parecerse al pez cabeza de serpiente del norte. En Pensilvania, es una especie poco común que ocupa cuerpos de agua más frÃos, como el lago Erie y el tramo inicial del rÃo Allegheny en el noroeste del estado. En el rÃo Allegheny, la lota está catalogada como especie en peligro de extinción a nivel estatal y su captura para el consumo está prohibida, pero en el lago Erie esta especie puede ser capturada y consumida. Actualmente, la lota tiende a no compartir hábitat con el pez cabeza de serpiente del norte debido a su preferencia por aguas mucho más frÃas. Tiene una aleta dorsal dividida que recorre aproximadamente la mitad de la longitud de su cuerpo y una aleta anal larga de longitud similar a la aleta dorsal. La lota presenta una sola barba en la parte inferior del mentón y carece de los dientes afilados de forma canina caracterÃsticos del pez cabeza de serpiente del norte. Además, el pez cabeza de serpiente del norte no tiene barbas.

- Visite este mapa en lÃnea para consultar la distribución actual del pez cabeza de serpiente del norte.
- Visite esta página web para obtener más información sobre qué puede hacer frente a las especies invasoras.
Citas:
Crystal-Ornelas R. Hudgins E.J. Cuthbert R.N. Haubrock P.J. Fantle-Lepczyk J. Angulo E. Kramer A.M. Ballesteros-Mejia L. Leroy B. Leung B. López-López E. Diagne C. and Courchamp F. 2021. Economic costs of biological invasions within North America. NeoBiota 67: 485–510.
Love, J. W., and J. J. Newhard. 2021. Using published information to predict consumption by Northern Snakehead in Maryland. Transactions of the American Fisheries Society 150:425–434. Doi.org/10.1002/tafs.10306
Resh, C.A., M.P. Galaska, and A. R. Mahon. 2018. Genomic analyses of Northern snakehead (Channa argus) populations in North America. PeerJ 6:e4581.











