Entendiendo la necrosis de la médula del tomate
Recientemente identificamos necrosis de la médula del tomate en nuestra parcela de investigación de tomate, y el diagnóstico fue confirmado por la Clínica de Diagnóstico de Enfermedades de Plantas de Penn State (Penn State's Plant Disease Clinic. En nuestra parcela de investigación encontramos solo cuatro plantas infectadas dispersas por todo el cultivo.
La necrosis de la médula del tomate generalmente se observa cuando los primeros frutos empiezan a madurar. Las hojas inferiores pueden amarillearse y, con el tiempo, pueden cambiar a color marrón. A medida que la enfermedad avanza, las ramas inferiores se marchitan y con el tiempo incluso la totalidad de la planta puede marchitarse.
Las plantas de tomate con necrosis medular pueden desarrollar lesiones de color marrón a marrón oscuro en los tallos. En algunos casos, estas lesiones se pueden ver rodeando el tallo por completo.

Los síntomas también pueden incluir el desarrollo de grupos de raíces a lo largo del tallo. Estas estructuras suelen comenzar como pequeños primordios blancos antes de convertirse en raíces más visibles.


Al cortar longitudinalmente un tallo afectado, con frecuencia se observa una coloración marrón en la médula.

Conforme la enfermedad avanza, la médula puede desintegrarse dejando cavidades vacías o adquirir una apariencia escalonada, conocida en inglés como “laddering”.

Otras enfermedades del tomate, como el cáncer bacteriano, pueden causar síntomas similares. Inicialmente, consideramos la posibilidad de que obsevabamos cáncer bacteriano causado por Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis. Cuando se corta longitudinalmente un tallo afectado, la necrosis de la médula del tomate provoca principalmente el oscurecimiento y la degradación de los tejidos en el centro del tallo. En contraste, el cáncer bacteriano con mayor frecuencia provoca el oscurecimiento del tejido vascular que rodea el centro del tallo.
Se han asociado varias especies de bacterias del género Pseudomonas con la necrosis de la médula del tomate, principalmente Pseudomonas corrugata y P. mediterranea. Estas bacterias pueden sobrevivir en el suelo, en los residuos de cultivo y, posiblemente, en la semilla. También pueden dispersarse mediante salpicaduras de agua, herramientas contaminadas u otras labores de campo. Sin embargo, estas bacterias pueden estar presentes y no causar síntomas. Las condiciones ambientales parecen ser un factor importante en el desarrollo de la enfermedad.
La humedad, El rápido crecimiento de las plantas, el exceso de humedad, la alta concentración de nitrógeno, las noches frías y días nublados, oscilación térmica o amplias fluctuaciones de temperatura se han asociado con el desarrollo de la enfermedad. Este año, la combinación de lluvias frecuentes, condiciones húmedas, crecimiento vigoroso de las plantas y amplias fluctuaciones de temperatura pudo haber creado condiciones favorables para la necrosis de la médula del tomate.
Dado que actualmente no existen variedades resistentes ni tratamientos químicos eficaces, el manejo de esta enfermedad depende principalmente de las prácticas de cultivo. Ajustar las aplicaciones de nitrógeno a las necesidades del cultivo, evitar el riego excesivo, mejorar la circulación del aire, desinfectar las herramientas y evitar trabajar en el campo cuando las plantas están mojadas puede ayudar a reducir el riesgo.
La necrosis de la médula del tomate no siempre continúa empeorando durante toda la temporada. Las plantas con marchitez severa o colapso del tallo probablemente no serán productivas y deben eliminarse. Después de la última cosecha, incorporar o retirar los residuos del cultivo, eliminar las plantas espontáneas de tomate y rotar con cultivos que no pertenezcan a la familia de las solanáceas puede ayudar a reducir los problemas en futuras temporadas.
Dado que actualmente no existen variedades resistentes ni tratamientos químicos eficaces, el manejo de esta enfermedad depende principalmente de las prácticas de cultivo. Ajustar las aplicaciones de nitrógeno a las necesidades del cultivo, evitar el riego excesivo, mejorar la circulación del aire, desinfectar las herramientas y evitar trabajar en el campo cuando las plantas están mojadas pueden ayudar a reducir el riesgo.
La necrosis de la médula del tomate no siempre continúa empeorando durante toda la temporada. Las plantas con marchitez severa o colapso del tallo probablemente no serán productivas y deben eliminarse. Después de la última cosecha, incorporar o retirar los residuos del cultivo, eliminar las plantas espontáneas de tomate y rotar con cultivos que no pertenezcan a la familia de las solanáceas pueden ayudar a reducir problemas en futuras temporadas.
Referencias y recursos
- Jones, J.B., Zitter, T.A., Momol, T.M., and Miller, S.A. 2016. Compendium of Tomato Diseases and Pests, Second Edition. APS Press.
- NC State Extension. Tomato Pith Necrosis
- Catara, V. 2007. Pseudomonas corrugata: Plant pathogen and/or biological resource? Molecular Plant Pathology 8(3):233–244.
Este artículo se benefició del apoyo de herramientas de inteligencia artificial (Microsoft 365 Copilot) para mejorar la redacción, identificar algunas fuentes y apoyar la traducción de este artículo al español.













