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Árbol del Cielo

El árbol del cielo (Ailanthus altissima) es una especie arbórea invasora y está considerada como maleza nociva en Pensilvania. Este artículo muestra imágenes útiles para su identificación y ofrece recomendaciones prácticas para su control, entre ellas un calendario de manejo y periodos de aplicación de tratamientos.
Updated:
November 2, 2020

Antecedentes

El árbol del cielo (Ailanthus altissima), comúnmente llamado ailanto, es un árbol caducifolio de rápido crecimiento, nativo del noreste y centro de China, así como de Taiwán. Fue introducido por primera vez en los Estados Unidos en el área de Filadelfia a finales del siglo XVIII. Más tarde, inmigrantes lo introdujeron en la Costa Oeste en la década de 1850.

Inicialmente se valoró como un árbol ornamental de sombra único y de rápido crecimiento, con la capacidad de crecer en una amplia gama de condiciones del sitio, tolerando suelos pobres y mala calidad del aire. Fue ampliamente plantado desde la ciudad de Nueva York hasta Washington, D.C. Para principios del siglo XX, el árbol comenzó a perder popularidad debido a su naturaleza invasora, prolíficos brotes de raíz y mal olor. El árbol del cielo se ha propagado y convertido en una planta invasora común en áreas urbanas, agrícolas y boscosas.

Descripción

Tamaño

El árbol del cielo crece rápidamente y puede convertirse en un árbol de gran tamaño, alcanzando alturas de 24 metros (80 pies) y troncos de 1.8 metros (6 pies) de diámetro.

Corteza

La corteza del árbol del cielo es lisa y de color marrón verdoso cuando es joven, volviéndose marrón claro a gris con el tiempo, asemejándose a la piel de un melón cantalupo.

Detalle de la corteza del ailanto.
Detalle de la corteza del ailanto. Créditos de la fotografía: Dave Jackson.

Hojas

Las hojas son compuestas pinnadas, lo que significa que tienen un tallo central al que se adhieren foliolos a cada lado. Una hoja puede medir entre 30 a 120 cm (1 a 4 pies) de largo y el número de foliolos puede variar en número entre 10 y 40 foliolos. Los foliolos son lanceolados con márgenes lisos o "enteros". En la base de cada foliolo hay uno o dos bultos salientes llamados dientes glandulares. Todas las partes de la planta, al ser aplastadas, liberan un olor fuerte y desagradable. 

Detalle de una hoja y foliolos.
Detalle de una hoja y foliolos. Crédito de la fotografía: Dave Jackson.
Detalle del borde de los foliolos.
Detalle del borde de los foliolos. Crédito de la fotografía: Dave Jackson.

Ramas jóvenes

Las ramas crecen de forma alterna a lo largo del tallo. Son gruesas, de color verde a marrón y carecen de yema terminal. Las ramas tienen cicatrices foliares grandes en forma de V o de corazón. Las ramas se rompen fácilmente y al romperse exponen la médula, tejido central suave, esponjoso y marrón.  

Detalle de la médula, tejido esponjoso y marrón.
Detalle de la médula, tejido esponjoso y marrón. Crédito de la fotografía: Dave Jackson. 
Detalle de una cicatriz foliar.
Detalle de una cicatriz foliar. Crédito de la fotografía: Dave Jackson.

Semillas

El ailanto es una especie dioica, solo los individuos femeninos producen semillas. Las semillas crecen en ramilletes de sámaras y cada una de ellas puede medir de 2.5 a 5 cm (1 a 2 pulgadas) de largo. Las sámaras a menudo permanecen en el árbol durante el invierno. 

Detalle de los ramilletes de sámaras.
Detalle de los ramilletes de sámaras. Crédito de la fotografía: Dave Jackson.

Especies similares 

El ailanto se confunde fácilmente con algunos árboles nativos que tienen hojas compuestas y numerosos foliolos, como el zumaque cuerno de venado, el nogal negro y el nogal americano. Los márgenes de los foliolos de estas especies nativas son serrados, tienen dientes, mientras que los del árbol del cielo son lisos. El ailanto se puede identificar fácilmente si observamos mal olor al romper las hojas o los tallos. 

Dispersión

El árbol del cielo es una especie dioica: los individuos masculinos producen únicamente flores masculinas, mientras que los femeninos desarrollan flores femeninas y generan semillas. Estas plantas suelen crecer en colonias densas formadas por clones derivados de un solo individuo, lo que significa que todos los árboles dentro de una colonia comparten el mismo sexo que el árbol original. La reproducción vegetativa es común en esta especie, ya que se propaga fácilmente mediante brotes de raíz. Los individuos femeninos son especialmente prolíficos, con la capacidad de producir más de 300,000 semillas al año. Estas semillas, contenidas en sámaras, se dispersan eficazmente por el viento.

Cuando un árbol del cielo es cortado o dañado, puede generar docenas de rebrotes tanto desde el tocón como desde las raíces. Estos brotes pueden empezar a producir semillas en su segundo año de vida. Además, esta especie libera compuestos alelopáticos a través de sus hojas, raíces y corteza, los cuales pueden limitar o impedir el establecimiento de otras plantas a su alrededor.

Rodal de clones creciendo a lo largo de la carretera.
Rodal de clones creciendo a lo largo de la carretera. Crédito de la fotografía: Dave Jackson.

Hábitat

El árbol del cielo crece casi en cualquier tipo de suelo, desde suelos degradados como escombreras de minas a pleno sol hasta suelos aluviales fértiles y parcialmente sombreados a lo largo de ríos y arroyos. Además de su presencia en áreas urbanas, ahora se encuentra creciendo en los márgenes de bosques, a lo largo de carreteras, vías férreas, cercas vivas y en claros del bosque. El árbol del cielo no tolera la sombra y no puede competir bajo un dosel forestal cerrado, pero rápidamente colonizará áreas perturbadas, aprovechando los bosques defoliados por insectos o afectados por el viento u otras perturbaciones.

Control

Debido a su extenso sistema de raíces y su capacidad de rebrote, el árbol del cielo es difícil de controlar. El momento en que se realiza el tratamiento y el seguimiento durante el segundo año son factores clave para lograr el éxito. Los métodos mecánicos, como el corte o el desbroce, resultan ineficaces, ya que el árbol responde produciendo numerosos brotes desde el tocón y las raíces. Cuando sea necesario cortar ejemplares de árbol del cielo por motivos de seguridad, lo más recomendable es aplicar primero un herbicida, esperar a que se manifiesten los síntomas (aproximadamente 30 días), y luego proceder con el corte.

El arranque manual de plántulas jóvenes puede ser eficaz si el suelo está húmedo y se logra extraer todo el sistema radicular. Incluso fragmentos pequeños de raíz pueden generar nuevos brotes. Las plántulas procedentes de raíz pueden confundirse fácilmente con los brotes de raíz, los cuales son casi imposibles de arrancar manualmente. 

Para controlar el árbol del cielo, de manera efectiva, es fundamental aplicar herbicidas sistémicos dirigidos a las raíces durante la mitad o el final del verano (desde julio hasta el inicio del cambio de color del follaje), cuando el árbol mueve los carbohidratos producidos en las hojas hacia las raíces. Las aplicaciones fuera de esta ventana de crecimiento tardío solo afectarán a la parte aérea de la planta. Después del tratamiento, es esencial monitorear el sitio en forma periódica para detectar signos de rebrote y evitar una reinfestación.

Los herbicidas aplicados al follaje, la corteza o mediante cortes en el tallo han demostrado ser eficaces para el control del árbol del cielo. No se recomienda el uso de herbicidas sobre tocones recién cortados, ya que no previenen la producción de brotes desde las raíces. Entre los herbicidas efectivos disponibles se encuentran dicamba, glifosato, imazapyr, metsulfuron metil y triclopir. Para la mayoría de los tratamientos, se recomienda el uso de productos a base de glifosato o triclopir, ya que tienen muy poca actividad en el suelo y representan un riesgo mínimo para plantas no objetivo mediante absorción radicular.

Las aplicaciones foliares se utilizan cuando la altura y distribución del árbol permiten una cobertura adecuada sin afectar plantas deseables cercanas. Estas aplicaciones se realizan a mediados o finales de la temporada de crecimiento, utilizando desde rociadores de alto volumen montados en camiones hasta mochilas de bajo volumen.

En infestaciones densas o extensas, se recomienda comenzar con una aplicación foliar para eliminar el crecimiento bajo y pequeño. Luego, se debe hacer un tratamiento adicional sobre la corteza o mediante la técnica de "cortar y rociar" en los tallos más grandes restantes. La aplicación foliar inicial controlará la mayoría de los tallos, mientras que el tratamiento de tallos servirá para aquellos que no fueron alcanzados o que eran demasiado altos para lograr una cobertura efectiva.

Las aplicaciones de herbicidas en la corteza basal ofrecen un método específico para tratar árboles del cielo con diámetros basales menores a 15 cm (6 pulgadas). Utilizando una mochila de bajo volumen, se aplica una mezcla concentrada de herbicida con triclopir en formulación éster disuelto en aceite, desde la base del árbol hasta una altura de 30 a 45 cm (12 a 18 pulgadas), rodeando completamente el tallo. Para maximizar la translocación hacia las raíces, estas aplicaciones deben realizarse entre mediados y finales del verano. 

Las aplicaciones de herbicidas por medio del "cortar y rociar" son altamente selectivas y consisten en aplicar una solución concentrada de herbicida sobre cortes en ángulo descendente realizados en el tallo. Para que el tratamiento sea efectivo, los cortes deben estar espaciados uniformemente alrededor del tallo, dejando tejido vivo sin cortar entre ellos para permitir que el herbicida llegue a las raíces. Nuevamente, estas aplicaciones deben realizarse de mediados a finales del verano. 

Eliminar rodales bien establecidos de árbol del cielo solo es posible mediante esfuerzos repetidos y un monitoreo constante. Los tratamientos iniciales generalmente solo reducen el sistema de raíces, por lo que es necesario implementar medidas de seguimiento. La clave del éxito es la persistencia. 

Calendario de Manejo

El calendario de manejo para el árbol del cielo enfatiza el tratamiento en la temporada tardía para maximizar el control de las raíces.

  • Apertura de yemas y crecimiento de brotes - Abril
  • Floración y maduración de semillas - desde mediados de Mayo a Julio
  • Aplicación de herbicida foliar o en tallo - de Julio a mitad de Octubre
  • Corte después de tratamiento - de Enero a Abril y desde mediados de Noviembre

Tratamiento y periodo de aplicación

Las recomendaciones para el control del árbol del cielo enfatizan la importancia de realizar los tratamientos en el momento adecuado para maximizar el daño a las raíces. Si no se realizan los tratamientos en el momento idóneo, solo se logrará una muerte parcial de los individuos, eliminando la parte aérea (daño al brote) pero sin ningún impacto sobre el sistema radicular. Los nombres de productos mencionados reflejan el contrato estatal de herbicidas vigente en Pensilvania; existen otras marcas con los mismos ingredientes activos. 

Tratamiento Periodo de aplicación Herbicida Dosis del producto Comentarios
Aplicación Foliar Del 1 de julio al inicio del color otoñal

Rodeo (glifosato) + Garlon 3A
(triclopir 3 lb/gal)
o
Vastlan
(triclopir 4 lb/gal)

3/4 de galón/acre + 1/2 galón/acre o
3/8 galón/acre

La mezcla de glifosato y triclopir ofrece un control de amplio espectro contra el árbol del cielo y otras especies leñosas. Aunque no es selectiva, tiene poca actividad en el suelo y bajo riesgo para plantas no objetivo. Se debe añadir un surfactante (por ejemplo, Alligare 90). Si se utiliza un producto de glifosato diferente, asegúrese de verificar la etiqueta del producto para ver si se necesita un surfactante (algunos vienen premezclados).

Corteza Basal

Del 1 de julio al inicio del color otoñal

Pathfinder II
o
Garlon 4 Ultra (triclopir éster)

Listo para usar o 1/5 (20%), es decir 1 parte en 4 de aceite basal

Pathfinder II es una formulación lista para usar a base de aceite de triclopir utilizada para aplicaciones en la corteza basal. Aplicar alrededor de toda la circunferencia del tallo, desde la base hasta una altura de 30 a 45 cm (12 a 18 pulgadas), evitando los escurrimientos. Ideal para tallos menores de 15 cm (6 pulgadas) de diámetro. Para tallos más grandes, usar el método de cortar y rociar.

Cortar y rociar Del 1 de julio al inicio del cambio de color del otoño.

Rodeo (glifosato)
o
Garlon 3A (triclopir 3 lb/gal)
o
Vastlan (triclopir 4 lb/gal)

Use cualquiera de los productos sin diluir o en una proporción de 1:1 con agua

El glifosato o el triclopir en agua son efectivos para los tratamientos de cortar y rociar. Realizar cortes inclinados y espaciados, dejando tramos de corteza viva entre ellos para que el herbicida se transloque a las raíces. Aplicar con una botella dosificadora inmediatamente después de hacer los cortes. Un corte cada 2.5 cm (1 pulgada) de diámetro, mínimo dos. Rocíe la solución de herbicida en los cortes inmediatamente usando una botella de spray, llenando los cortes. Este tratamiento es más adecuado para un bajo número de tallos y tallos de al menos 2.5 cm (1 pulgada) de diámetro.

Tocón N/A

Si se corta un árbol del cielo por razones de seguridad inmediata, hágalo y trate el tocón. No se recomiendan las aplicaciones de herbicidas en el tocón cortado porque no proporcionan un control efectivo sobre las raíces. Los tratamientos en el tocón mantendrán el tocón libre de brotes, pero no evitarán el rebrote de raíz. Lo ideal es aplicar primero un herbicida, esperar aproximadamente 30 días para observar síntomas y luego cortar.

*Nota: 3 lb/gal equivale a 360 mg/litro y 4 lb/gal equivale a 480 mg/litro 

Riesgos para la Salud Humana

El árbol del cielo puede afectar la salud humana. Es un productor abundante de polen y una fuente moderada de alergias para algunas personas. Además, se han reportado algunos casos de irritación cutánea o dermatitis por el contacto con partes de la planta (hojas, ramas, semillas y corteza) y productos derivados. Los síntomas suelen variar y dependen de varios factores, como la sensibilidad individual, el grado de contacto y el estado de la planta o del producto vegetal.

Existen reportes poco frecuentes de miocarditis (inflamación del músculo cardíaco) tras la exposición a la savia a través de piel lesionada, ampollas o cortes. Las personas que mantienen contacto frecuente con este árbol deben usar ropa protectora y guantes, y tener especial cuidado de evitar el contacto con la savia.

Preparado por  David R. Jackson, Art Gover, Sarah Wurzbacher.

Traducido por  Jaime García Prudencio 

David R. Jackson
Former Extension Educator, Renewable Natural Resources
Pennsylvania State University
Art Gover
Former Research Support Associate
Pennsylvania State University
Sarah Wurzbacher
Former Forestry Extension Educator
Pennsylvania State University